Vagando por esas
calles vacías,
mis anhelos encontraron
tu blanca piel.
Glaucos ojos que hundieron en mi pecho,
Glaucos ojos que hundieron en mi pecho,
las saetas que
Cupido un día extravió.
En añorada y distante mañana tan tibia,
que tú cariño tan
soñado a mi vida
llegó.
Tu temprana partida
me hizo saber,
que a tu lado
conocí que existía el amor.
En mi alma fijada quedó tú figura espigada,
de suaves cabellos
al viento estival.
Niña tan amada embrujo de mis dolores,
Niña tan amada embrujo de mis dolores,
mudaste mis sueños
al dulce placer.
De amantes y ardientes pechos de ti recibí,
las caricias y
besos que no merecí.
Tu temprana partida me hizo saber
Tu temprana partida me hizo saber
que a tu lado conocí
que existía el amor.
Tu sonrisa prístina que mi corazón cautivó,
siempre anhelante de
besos de amor.
Efímera vida la de los mortales,
Efímera vida la de los mortales,
se llevó todo lo
hermoso la muerte tan cruel.
Fría la lápida vestida de flores gravado,
tu nombre con mi llanto,
lamento y dolor.
Tu temprana partida me hizo saber,
Tu temprana partida me hizo saber,
que a tu lado conocí
que existía el amor.
A mi esposa Alicia. <> ULISES IBAKATXE

No hay comentarios:
Publicar un comentario