LA SOLEDAD
Amigos y amores muchos o pocos,
van por nuestras vidas como las aguas,
como veleros en el viento de primavera,
dejando estelas que desaparecen.
Es una mujer por siempre enamorada,
fiel compañera de los frios ocasos,
traidora cómplice de la cruel nostalgia,
que a la amargura allana sus pasos.
Fría y letal trampa para los viejos,
pasé la vida buscando sus brazos,
lo que no hallé en otras mujeres
en ella lo encuentro en cada beso.
Me hiere como puñal en las mañanas,
es para siempre un frío témpano,
espera las tardes para mimarme,
y está conmigo todas las noches.
Mo me abandona por más que quiera,
ella se deleita en trasnochados pasos,
es infinita hiel que no se marcha,
aunque ella sabe que no la quiero.
ULISES IBAKATXE

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